Psicoanálisis y Desamor en Barcelona. Psicoterapia y Psicología.
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Nota Editorial

Este artículo fue publicado con anterioridad como nota editorial del número 5 de la Revista de Umbral.

En otro tiempo amar era dar lo que no se tenía. Siempre había algo que nos faltaba. Eso es lo que buscábamos y lo que creíamos dar. Hay que aceptar y tolerar que algo nos falta para poder amar. Esta aceptación no es trivial: requiere asumir la vulnerabilidad y enfrentar la incertidumbre que trae consigo el deseo ajeno. Y, sin embargo, en las consultas de los psicoanalistas seguimos escuchando los ecos
del dolor que el amor, con su enigma y su desencuentro, continúa planteando. Aún.

Amar implica fallar, equivocarse, no ser comprendido o correspondido de la manera que imaginamos. Amar es tolerar la falta del otro, confrontarse con la imposibilidad de salvar la distancia que hay entre dos personas del todo. El deseo del otro, siempre inesperado y desconcertante, se presenta como un desafío que puede resultar angustiante, pero que también es motor del encuentro y de momentos de satisfacción.

Hoy, las relaciones parecen haberse mercantilizado. La búsqueda de nuevos partenaires se vuelve un catálogo de opciones, gracias a la tecnología y al capitalismo de las redes, donde siempre se puede aspirar a algo «mejor». Este constante desplazamiento metonímico de elecciones parece promover una ilusión de libertad, pero a menudo trata de ocultar el riesgo del que el vínculo amoroso no puede desligarse. Un riesgo que, a pesar de todo, siempre está. La posibilidad de dolor se intenta evitar, la entrega se evita, y la falta del otro se niega bajo la máscara de la elección infinita. Parece que hoy el único amor que encuentra cabida es el mal llamado amor propio, exaltado como solución individual, como autoprotección frente al riesgo que implica entregarse al otro.

Y, a pesar de ello, la gente sigue sufriendo por amor. Aún.

Las nuevas modalidades de relación contemporáneas, como el auge del poliamor y las relaciones abiertas o las aplicaciones de citas, plantean preguntas sobre la experiencia amorosa en la actualidad: ¿son estas formas de relación intentos legítimos de seguir intentando dar aquello que no se posee? ¿O son síntomas de una época que rechaza radicalmente el amor, disfrazando la evitación del dolor bajo la apariencia de libertad
ilimitada? ¿Amar hoy implica perder? Estas preguntas nos invitan a pensar el amor no como un objeto de consumo, sino como un territorio siempre incierto, atravesado por la falta, el riesgo y el enigma del deseo del Otro como telón de fondo.

Nuestra época parece apuntar a sociedades más narcisistas, más solitarias, más… tranquilas en apariencia. Aspiramos a algo cómodo, algo conveniente, como si esquivar el drama del amor y pretender no pagar un precio por ello fuera algo realmente posible. Ya lo decía Bruce hace 34 años:

Oh, girl, that feeling of safety you prize
well it comes at a hard price
you can’t shut off the risk and the pain
without losin’ the love that remains

El deseo, aunque angustiante, nos convoca a salir de la soledad, a enfrentarnos a lo imposible y a construir encuentros que, aunque incompletos, nos inviten a perder algo para construir algo nuevo.

Este número de nuestra Red-vista, el quinto ya, se propone recorrer ese territorio. No se trata de ofrecer respuestas fáciles ni recetas sobre el amor. Aquí no van a encontrar la fórmula mágica para hacer que su enamorado o enamorada caiga en sus redes de forma infalible. Ni tampoco los diez hábitos de comunicación que los expertos recomiendan para un matrimonio duradero. Los artículos de nuestros colaboradores, acompañados de las obras de las artistas Ivon Oviedo y Raquel Vidal, pretenden crear un espacio de reflexión sobre la paradoja que constituye amar: un acto que exige el reconocimiento y tolerancia de la falta, la propia y la del otro, aceptación de lo que no es posible y coraje frente a la incertidumbre. Amar es hoy, aún, un movimiento valiente, que supera la mera satisfacción narcisista, una práctica que desafía la comodidad de la elección inmediata y la ingenua ilusión de una supuesta seguridad afectiva.

Amar es asumir la incompletud inherente a todo sujeto, atreverse a atravesar la incertidumbre, sostener la tensión entre el deseo propio y el deseo del otro. Es fallar, aprender, resistir. Y, a pesar de todo, seguir entregándose, seguir amando. Seguir fallando. Aún


Consulta de Psicoanálisis en Barcelona y Girona

Si sientes que estás repitiendo situaciones que te hacen sufrir en el amor y las relaciones, quizá sea el momento de abrir un espacio para comprender qué papel juegas en lo que te ocurre.

Trabajo como psicoanalista con consulta presencial en:

  • Barcelona: Sant Gervasi.
  • Girona: Carrer Santa Clara.

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